Hay hombres, que todo lo destruyen
y oscurecen….
desencantan, la belleza
dictan órdenes, tristeza
extraviaron, hace tiempo, la ternura
comen solos en la mesa…
comen solos en la mesa…
Pero hay hombres que dirigen, una orquesta
con la música, aflorando en el atril
deshojando los sonidos que iluminan
como cuando caen las hojas en abril
alentando a mis canciones, a vivir
Y yo parado aquí
en este haz de luz
mirando, mirando, mirando…
Y otros hombres que traicionan
todo el tiempo van tranzando
lo más negro, de la suerte
con barajas ya marcadas
de antemano ligan siempre la mejor
los muy turros, los serviles
los porteros del patrón…
Pero hay hombres, que reparten y comparten
porque hay agua, mucha fruta y mucho pan
y reparto, no es lo mismo que limosna
y reparten y comparten, y allí están
donde otros necesitan
allí van…