Mientras la fe se ahoga entre los labios
con el sueño quebrado, con las manos vacías,
voy de café en café tocando fondo
en otros ojos y en otra luz sombría.
Yo no lo quise así, pero me dieron
una calle con miedos y una gris agonía,
en donde aguanto como vos, si puedo,
esta llovizna de la melancolía.
El hoy no tiene ayer y no hay después,
si la memoria es un pecado.
Aquí ya no sos vos, ni yo soy yo.
Un golpe nos dejó desamparados,
y vamos entre el humo de los días
con todo el corazón abandonado.
El porvenir llegó con tal gambeta,
con su farsa de amague,
con su toque sin chance,
y quedamos
pagando con tarjeta,
esta boleta que se comió el romance.
Por un paisaje loco de ambiciones,
entre el sueño que sangra
y el amor que porfía,
va mi tristeza sola
noche a noche
en busca de la piel que ya no es mía.